Guía para la elaboración de un Plan de Recuperación de Desastres (DRP) efectivo

noviembre 21, 2025
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En el mundo empresarial actual, caracterizado por ciberataques cada vez más sofisticados, interrupciones tecnológicas, desastres naturales y regulaciones cada vez más estrictas, la continuidad de negocio se ha convertido en un factor crítico de supervivencia.

Un incidente inesperado puede detener operaciones esenciales, comprometer la información confidencial de clientes o generar pérdidas millonarias. En este contexto, contar con un Plan de Recuperación de Desastres o DRP (por sus siglas en inglés de Disaster Recovery Plan) deja de ser un lujo para convertirse en una obligación estratégica.

¿Qué es un DRP y para qué sirve?

Un DRP es un conjunto de procedimientos documentados y probados que permiten a una organización restaurar sus operaciones críticas tras un evento disruptivo.

Se centra en la recuperación de infraestructura tecnológica (TI), datos y aplicaciones; sin embargo, también contempla la coordinación de recursos, personas y procesos.

Diferencia clave con el Plan de Continuidad del Negocio o BCP (por sus siglas en inglés de Business Continuity Plan):

  • El BCP se enfoca en mantener la operación del negocio durante una crisis.
  • El DRP se concentra en cómo recuperar los sistemas, datos y plataformas críticas después de la interrupción.

En otras palabras, el DRP es el “manual técnico” que hace posible la ejecución de la estrategia definida en el BCP.

Metodología para elaborar un DRP

El diseño de un DRP requiere la aplicación de una metodología estructurada que garantice una cobertura completa y actualizada:

1. Análisis de Impacto al Negocio (BIA)

  • Identificación de procesos críticos.
  • Estimación de impactos financieros, operativos y reputacionales.
  • Definición de métricas clave: RTO (Recovery Time Objective), RPO (Recovery Point Objective) y MTPD (Maximum Tolerable Period of Disruption).

2. Identificación de riesgos y escenarios

  • Ciberataques y ransomware.
  • Fallas en centros de datos y servicios en la nube.
  • Desastres naturales (inundaciones, incendios, terremotos).
  • Errores humanos o sabotaje interno.

3. Definición de estrategias de recuperación

  • Tecnológicas: Respaldo de datos, replicación en sitios alternos, infraestructura en la nube.
  • Operativas: Procedimientos alternativos para continuar con la ejecución de procesos clave.
  • Comunicacionales: Protocolos de notificación a clientes, proveedores, autoridades y medios.

4. Documentación del plan

  • Guías detalladas paso a paso.
  • Roles y responsabilidades claramente delimitadas y asignadas.
  • Contactos de emergencia actualizados.

5. Pruebas y simulacros

  • Ejecución de simulaciones periódicas.
  • Validación de tiempos reales de recuperación frente a RTO/RPO definidos.
  • Corrección de brechas detectadas durante las pruebas.

6. Actualización continua

  • Revisión al menos cada 12-18 meses.
  • Incorporación de lecciones aprendidas de incidentes reales o simulados.
  • Ajuste frente a cambios tecnológicos o regulatorios.

Marco Colombiano regulatorio y mejores prácticas internacionales

En Colombia y América Latina, el DRP debe alinearse tanto con la normativa local como con estándares internacionales:

Normatividad en Colombia

Superintendencia Financiera de Colombia:

  • Circular Básica Contable y Financiera (Circular Externa 100 de 1995) y sus adiciones, específicamente en el Capítulo XXXI – SIAR y Capítulo XXXII – SARE, incorporados mediante la Circular Externa 018 de 2021. Circular Externa 038 de 2009 y Circular Externa 007 de 2018.
  • Contexto: Dirigida a entidades vigiladas por la Superfinanciera (bancos, aseguradoras, fiduciarias).
  • Relevancia: Dentro de este marco, las entidades deben definir, implementar, probar y mantener un proceso para administrar la continuidad del negocio. La implementación del SIAR/SARE es el principal marco de cumplimiento para la continuidad y, por ende, el DRP. Se establece que las entidades deben contar con planes de continuidad de negocio (BCP) y de recuperación tecnológica (DRP) documentados, probados y actualizados. También se establece que la capacidad de recuperación de las entidades debe considerar etapas como la de «Recuperación y Aprendizaje»
  • Punto clave: Garantizar que los servicios financieros críticos (pagos, cajeros, transferencias, etc.) sigan funcionando después de la ocurrencia de eventos disruptivos como fallas tecnológicas, desastres naturales o ciberataques.

Sector público:

  • Ley 1523 de 2012, Decreto 2157 de 2017, Directiva 02 de 2022, Guía para la preparación de las TIC para la continuidad del negocio (Guía MinTIC No. 10 de 2010), Guía para realizar el análisis de impacto de negocios BIA (Guía MinTIC No. 11 de 2015) y NTC 5722 de 2012.
  • Contexto: Normas que dan instrucciones específicas sobre la gestión de riesgos, la continuidad del negocio y la recuperación ante desastres.
  • Relevancia: Las empresas deben integrar dentro de sus sistemas de gestión (ej. calidad, seguridad, continuidad) la identificación, análisis y mitigación de riesgos que puedan afectar la operación. Las entidades deben gestionar el riesgo de desastres y garantizar la continuidad operacional. Inclusive, las empresas privadas que prestan servicios públicos deben diseñar e implementar planes de emergencia y contingencia.
  • Punto clave: Da un marco transversal que impulsa a las empresas a incluir prácticas de continuidad como parte de la gestión integral de riesgos. En el ámbito de las Tecnologías de la Información y Comunicaciones (TIC), se exige a las entidades contar con planes de continuidad del negocio (PCN), que deben estar orientados a la recuperación y restauración de la operación en contingencia, especialmente ante la materialización de ataques de seguridad de la información. Se debe contemplar la Continuidad del negocio como un principio fundamental, así como la recuperación de desastres como aspecto necesario para prestar cualquier operación, especialmente la asociada con infraestructura crítica y servicios públicos.

Mejores prácticas internacionales:

ISO 22301 – Gestión de Continuidad del Negocio

Es el estándar internacional más reconocido para establecer, implementar y mantener un Sistema de Gestión de Continuidad del Negocio (BCMS). En relación con el DRP:

  • Define que el DRP es una parte esencial del BCMS, especialmente en lo referente a la recuperación tecnológica y operativa tras interrupciones.
  • Exige realizar un Análisis de Impacto al Negocio o BIA (por sus siglas en inglés de Business Impact Analysis), así como ejecutar pruebas periódicas de los planes de recuperación para garantizar que la organización pueda volver a funcionar dentro de los tiempos definidos (RTO y RPO).
  • Promueve la integración de la continuidad con la estrategia del negocio, no solo como un ejercicio de TI.

ISO 27001 – Seguridad de la Información

Norma internacional que establece los requisitos para un Sistema de Gestión de Seguridad de la Información (SGSI). En relación con el DRP:

  • Obliga a tener controles de seguridad y continuidad de los sistemas de información, incluyendo procedimientos de respaldo, redundancia y recuperación de datos.
  • Refuerza el DRP asegurando que, además de recuperar la infraestructura, la organización pueda proteger la confidencialidad, integridad y disponibilidad de la información.
  • Los controles del Anexo A (A.5.30) hacen referencia explícita a la preparación de las TIC para la continuidad del negocio.

NIST SP 800-34, 800-53 y 800-30 – Guías asociadas con la Planificación de Contingencias para Sistemas de Información

Publicaciones del NIST (National Institute of Standards and Technology, EE. UU.), consideradas guías completas y prácticas para recuperación de desastres en sistemas de información. En relación con el DRP:

  • Ofrece un marco paso a paso para diseñar, implementar y probar un DRP enfocado en TI.
  • Define roles, responsabilidades, fases de activación y procedimientos de recuperación específicos por tipo de sistema.
  • Introduce conceptos como respaldo alterno, sitios de contingencia (hot site, cold site, warm site) y estrategias de redundancia que aún hoy son estándar en todo el mundo.

Ventajas de un DRP

  • Resiliencia organizacional: Capacidad de recuperación rápida tras un desastre.
  • Cumplimiento regulatorio: Evita sanciones y fortalece la reputación corporativa.
  • Confianza de clientes y socios: Demuestra responsabilidad en la protección de datos y servicios.
  • Reducción de pérdidas financieras: Minimiza tiempos de inactividad.

Desventajas y retos de un DRP

  • Costos iniciales elevados: Inversión en infraestructura, consultoría y pruebas.
  • Resistencia interna: Dificultad para lograr compromiso de todas las áreas.
  • Necesidad de actualización constante: Riesgo de obsolescencia si no se revisa periódicamente.

Conclusiones

El Plan de Recuperación de Desastres no es un documento técnico aislado, sino un pilar estratégico de la resiliencia empresarial.

Su correcta implementación permite enfrentar interrupciones con confianza, reducir impactos financieros y cumplir con marcos regulatorios nacionales e internacionales.

En un mercado cada vez más competitivo y digitalizado, las organizaciones que no invierten en un DRP se exponen a perder clientes, reputación y viabilidad operativa.

Recomendaciones

  • Realizar un BIA exhaustivo antes de diseñar el DRP ya que, sin este diagnóstico, el DRP corre el riesgo de ser incompleto o desalineado con las verdaderas necesidades de la organización.
  • Revisar y actualizar el plan cada 12-18 meses, teniendo en cuenta que la tecnología, los riesgos y las regulaciones cambian constantemente. Un DRP que no se actualiza pierde vigencia rápidamente y puede fallar en un momento crítico, por ello las empresas deben programar revisiones periódicas, incorporar lecciones aprendidas de incidentes o simulacros y ajustar los procedimientos según nuevas infraestructuras, proveedores o cambios normativos.
  • Integrar el DRP con el BCP y políticas de ciberseguridad: El DRP no es un documento aislado de TI, su efectividad depende de la integración con el Plan de Continuidad de Negocio (BCP) y con los controles de ciberseguridad definidos por la organización. Esta alineación garantiza que la recuperación tecnológica esté en sintonía con las prioridades de negocio y que los incidentes cibernéticos sean gestionados de forma coherente con los demás riesgos operativos.
  • Capacitar a líderes y equipos clave en gestión de crisis es fundamental, se debe invertir en entrenamientos, simulacros y talleres de gestión de crisis. Esto asegura que los equipos de TI, líderes de negocio y responsables de comunicación estén preparados para reaccionar de manera rápida, coordinada y efectiva, reduciendo el margen de error en situaciones de alta presión.

En JC Innovation Consulting contamos con amplia experiencia en el desarrollo de Disaster Recovery Plan, si requieres orientación de nuestros expertos, contáctanos. 


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